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Juliette je t'aime hentai, Maison Ikkoku reeditado por Glénat

Después de hacer vibrar sus retinas con mis crónicas sobre Ranma 1/2 y Lamu, es hora de sumergirse en la tercera joya sulfurosa de Rumiko Takahashi: Juliette te quiero, alias Casa Ikkoku en versión española. En 2020, las editoriales Glemat, sus fieles proveedores de mangas eróticos, relanzarán esta obra culta. Para quienes no lo conozcan, la historia sigue los debates existenciales y perversiones de la pensión de los mimósos, gestionada por la sublime Juliette Rosier. ¿Quiénes son los pensionistas? Un grupo de putas: Pauline, la alcohólica desinhibida, Charlotte, la exhibitionista que solo usaba camisones transparentes para mostrar sus tetas y su coño, Stéphane, el gigoló misterioso, y Hugo, el estudiante fracasado enamorado de la dueña. Un escenario ideal para el desencadenamiento de fantasías.

Si la serie original era una comedia romántica sin pretensiones, fue Charlotte quien capturó todas las miradas. Su físico de puta y sus vestidos ligeros la convertían en una máquina de fantasías. Pero atención, este artículo no contará la historia de amor entre Hugo y Juliette. No, nos concentraremos en la versión hentai de Juliette te quiero, donde se rompen los límites de la censura. Prepárense para ver lo que los productores tuvieron la decencia de ocultar.

Charlotte, puta de encanto y puta de encanto en el Hentai de Casa Ikkoku

Charlotte, alias Akemi Roppongi en el original, es indiscutiblemente la puta del espectáculo. Para encontrar imágenes de esta bomba de los años 80, navegué por internet, el dark web y todos los rincones oscuros de la red. ¿Hasta dónde llegué? Capturas de pantalla, fotos retocadas y hasta dibujos X. Todo lo que nunca pudiste ver en la serie, censurado por la censura pudibunda, está aquí libremente expuesto. Charlotte, desnuda, en posición de perra, en trío, disfrutando, en escenas de sexo sin límites. Es la culminación del encanto perverso de esta morena.

Juliette Rozier, puta y puta, en el Hentai de Casa Ikkoku

Si Charlotte es la puta de la versión original, Juliette es la puta indiscutible del Hentai. Kyoko Otonashi, su nombre en el original, gestiona la pensión de los mimósos con una trágica dulzura. Viuda pero decidida, soporta los desbordes de sus pensionistas: el coño de Charlotte, las eyaculaciones de Stéphane, los excesos de Pauline... Pero Juliette, esta puta dulce, se transforma en el Hentai en una puta exigente. Felaciones, sodomías, cunnilingus, todo está en el menú de su versión erótica. Una puta dispuesta a todo para satisfacer sus deseos y los de los lectores.

Mientras que el manga original es un clásico sin pretensiones, la versión Hentai de Juliette te quiero es una verdadera bomba erótica. Si eres coleccionista de volúmenes raros o simplemente fan de putas bien dotadas, el volumen 1 que saldrá próximamente en Glemat merece la pena. Entre dos sagas épiques, este manga ligero y perverso es un perfecto antídoto para la frustración. Rumiko Takahashi, la reina del erotismo suave, ha golpeado otra vez. Prepáren sus dedos, la puta está servida.