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Witchblade hentai, del cómic al manga, aquí están las parodias

Witchblade, este manga que siempre creí original y único, en realidad es una variación de una obra mucho más antigua. El cómic, nacido en 1995, inspiró al manga y no al revés. Su concepto: un guante mítico, el Witchblade, transmitido a lo largo de los siglos a heroínas legendarias: Cleopatra, Juana de Arco, Marie Curie... y hasta la heroína actual. No fue hasta 2006 que la serie animada hizo su entrada, revolucionando el universo y transformando el guante en un brazalete encantado, dispuesto a sacrificar a su nueva dueña por un poder desenfrenado. Pero eso no es todo: si la original ya es una bomba por sí sola, imaginen la versión hentai. Sí, allí es la apoteosis del sexo, con escenarios de parodia que desafían la imaginación. Comparemos ambas versiones y dejen que ustedes mismos juzguen cuál les quemará más el cerebro.

Sara Pezzini desnuda, la heroína del cómic porno Witchblade

Comencemos por la original, Sara Pezzini. Aunque no es muy popular en las galerías x-rated, lo que he encontrado para ustedes es bastante impresionante. La vemos disfrutando de posiciones dignas de un kamasutra infernal: sodomía, felación, penetración doble... Es una policía, pero su vida cotidiana es mucho más... picante de lo que la serie televisiva se atrevió a mostrar. Los productores deberían haber recuperado el concepto para Netflix, entre Jessica Jones y Daredevil. Sin embargo, físicamente, Sara no es un modelo de belleza. No tiene grandes pechos, ni caderas generosas... En resumen, una heroína sin atractivo sexual evidente, lo que explica por qué terminó olvidada.

Masane Amaha desnuda, la heroína del manga hentai Witchblade

En la versión manga japonesa, la heroína Masane Amaha es una MILF explosiva. Grandes pechos, curvas generosas y un look que ya hace soñar antes de que siquiera se quite una prenda. La serie animada fue censurada en Japón durante su primera emisión, tanto por torridas las escenas. Masane despierta amnésica tras un terremoto, con un guante encantado en la muñeca y una niña a su lado. Reclutada por una agencia antiterrorista, se convierte en una máquina de matar. Pero la verdadera pregunta es: ¿quién parodiar? La versión humana, sublime MILF dispuesta a todo, o su forma poseída, demente y sádica? Para no dejarles en el limbo, he separado ambas galerías. Miren y elijan su diosa del vicio.

versión humana

versión poseída

Si la versión manga logró superar a la original, fue gracias al arte de los genios japoneses, en un país donde el sexo y el arte son imbatibles. Como fan, no me atrevo a juzgar ambas versiones: cada una tiene sus encantos. Pero la parodia del cómic sigue siendo una rareza preciosa, imposible de encontrar en otro lugar. ¿Quién sabe si algún día esta saga no resucitará en Netflix, para convertirse en un imprescindible de los reboots hollywoodenses? En todo caso, para los epicúreos como yo, las galerías de Masane en su forma poseída son un deleite para los ojos y los fantasmas.